Luego de seis días de paro campesino que inició el pasado 9 de abril y que mantuvo dos puntos de bloqueo en el municipio, uno en el sector del peaje y otro en Brisas, Lebrija logró superar la crisis gracias al diálogo, la concertación y el liderazgo institucional encabezado por el alcalde Gabriel Martínez.
Durante la movilización, los campesinos expresaron su preocupación frente al incremento en los avalúos catastrales y el impacto económico que esto representaba para cientos de familias rurales. Desde el primer momento, la Administración Municipal asumió el compromiso de escuchar, mediar y buscar soluciones reales que permitieran proteger al campo lebrijense.
Lejos de la confrontación, el camino fue el diálogo. El alcalde lideró personalmente las conversaciones con las comunidades, acompañó las mesas de trabajo y llevó la voz de los campesinos a escenarios de alto nivel institucional.
Uno de los momentos más importantes de este proceso fue la gestión realizada en Bogotá, donde el mandatario municipal logró reunir a los líderes del paro con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y el gobernador de Santander, abriendo una ruta de solución que hoy empieza a dar resultados concretos.
Gracias a ese liderazgo y a la insistencia de la administración municipal, el IGAC creó un apartado especial para revisar y mejorar la Resolución 2057, mecanismo que regula la actualización automática de los avalúos catastrales y que había generado gran preocupación en las zonas rurales.
Este avance representa una victoria del diálogo y una muestra de que cuando las instituciones escuchan al territorio, se pueden construir soluciones que protejan a las comunidades y garanticen justicia para el campo.
Actualmente, se continúan desarrollando mesas de seguimiento con el acompañamiento de la Personería, la Procuraduría General de la Nación, líderes campesinos y las diferentes entidades competentes, con el fin de garantizar que los compromisos se cumplan y que Lebrija avance hacia una solución definitiva.
El alcalde Gabriel Martínez reiteró que su prioridad seguirá siendo defender a las familias campesinas y construir puentes donde otros levantan barreras.
"Aquí no gobernamos desde un escritorio, gobernamos escuchando a la gente. Nuestro deber era acompañar al campesino, defender sus derechos y buscar soluciones de fondo. Hoy demostramos que el diálogo sí funciona y que Lebrija tiene un gobierno que da la cara y trabaja por su gente", afirmó el mandatario.
Con esta gestión, Lebrija no solo superó una coyuntura compleja, sino que dejó un mensaje claro: cuando hay liderazgo, voluntad y compromiso con la comunidad, los conflictos se transforman en oportunidades para avanzar.
